La melancolía del tango

The melancholy of tangoA pesar de tener una cadencia y ritmo muy sensual y de que los pasos de su baile sean muy eróticos, el tango tiene una melancolía implícita que se debe entrever en sus temas recurrentes y el dolor expresado en su canto.

El cantar del tango a menudo se centra en la melancolía de la patria añorada. Canciones cómo Mi Buenos Aires querido, Volver y Cafetín de Buenos Aires, son una muestra de las añoranzas del tango hacia un tiempo y un lugar específico que nos remonta a la juventud, la niñez y calor de lo conocido.

El desamor y el desengaño también fueron temas largamente tocados en las canciones de tango. Mano a mano es quizá una de las canciones más famosas de desamor, que ha sido interpretada por numerosos artistas y llevada a distintos géneros musicales. Nostalgia, Fruta amarga, Por una cabeza y Hasta siempre amor son también canciones imprescindibles del desengaño y el sufrimiento por el ser amado.

Pero también hay temas en los que se habla con pura poesía tanguera del amor, como el caso de la famosísima canción El día que me quieras, escrita por Carlos Gardel y conocida mundialmente por su hermosa letra. Otras canciones de amor son Para vivir un gran amor y, Entre tu amor y mi amor.

Hay muchísimas piezas instrumentales de tango, que con el sonido del bandoneón y el violín nos transportan a otro tiempo y llenan los espacios de la melancolía y nostalgia de la época dorada del tango.

Pero el tango también sirvió como expresión contra los problemas sociales, la represión y la censura, como es el polémico tema Cambalache, de 1935 o Bronca, compuesta por Mario Battistella.

En composiciones de tango actuales, se ha utilizado la música de tango como base para mezclarla con ritmos electrónicos y letras de autores argentinos como Julio Cortázar y Jorge Luis Borges.